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COMPLEMENTOS NUTRICIONALES SI O SI

Seguro que en alguna ocasión se ha preguntado si debería tomar complementos nutricionales y cuáles son los más recomendables. un aspecto importante de mi secreto para mantenerme sano y sin fármacos estos últimos 30 años  es el consumo de complementos nutricionales el cual ha llevado a un amigo a llamarme de cariño “Pastilleitor 

 

Vamos a arrojar luz sobre estas cuestiones y a demostrar que nuestra alimentación -incluso cuando intentemos alimentarnos bien- y el estilo de vida actual deja “más huecos” nutricionales de los que cabe pensar. 

Un error habitual es pensar en tomarlos únicamente cuando estamos enfermos, convalecientes o pasamos por un momento puntual de estrés laboral o psicológico. Pero lo cierto es que los complementos alimentarios no sólo deben tomarse en estos casos concretos sino que, como suplemento de nuestra dieta habitual, nos pueden ayudar a vivir más y mejor. A pesar de ello, en España sólo el 9,3% de la población adulta los consume regularmente (frente al 43% en Alemania o el 59% en Dinamarca) y sobre todo las mujeres. 

Cuándo tomarlos 

Casi cualquier momento es bueno para empezar a tomar complementos nutricionales atendiendo a las necesidades individuales y estilo de vida: alimentación, práctica deportiva, hábitos tóxicos (tabaco, alcohol), consumo de medicamentos,exposición solar, edad, sexo, zona de residencia (con mayor o menor polución), estrés, etc. 

También son importantes los cambios climáticos que se producen a lo largo del año y que van a determinar que las necesidades nutricionales no sean estables todos los meses del año. Así, por ejemplo, en los meses de invierno hay que prestar especial atención a los nutrientes que refuerzan el sistema inmunitario (zinc, equinácea, té verde, vitamina C, vitamina D…) y durante los meses de verano a aquellos que protegen de la radiación solar (antioxidantes naturales, betacarotenos…) o que promueven una mejor salud circulatoria periférica (vid roja, hesperidina, vitamina C, rusco…). 

 

Por qué tomarlos todos los días

La sociedad actual es muy exigente, sujeta a horarios e innumerables obligaciones, y somete al individuo a un estrés casi continuo que puede afectar a los depósitos nutricionales, el ritmo intestinal, las defensas, los ciclos de sueño, la producción enzimática o incluso la salud mental. Y todo esto sin tener la sensación de que estamos “enfermos” y que necesitamos asegurar un correcto aporte de nutrientes a través de los suplementos nutricionales para regular todos estos procesos. 

Estas son las cuatro razones que justifican el consumo coherente e individualizado de complementos nutricionales: 

 

  1.  No comemos tan equilibrado ni tan variado como creemos. Nos suelen faltar,  frutas, verduras y hortalizas frescaslo que lleva a un déficit de micronutrientes esenciales (vitaminas, minerales), antioxidantes y fibra. También ha descendido el consumo de pescado fresco, por lo que los aportes del valioso ácido graso omega 3 se ven comprometidos. Por el contrario, suele ser más alto de lo recomendable el consumo de bollería, pastelería, galletas y azúcar refinado, unos alimentos cuya calidad nutricional deja mucho que desear. 
  1. Productos envasados y técnicas culinarias. Ha ascendido de forma considerable el consumo de productos envasados y en conserva (frente a los alimentos frescos) y las razones principales a la hora de adquirir alimentos son el precio y la cercanía del establecimiento, por encima del concepto saludable de los mismos. Algunas formas de cocinar los alimentos conllevan pérdidas nutricionales importantes en cuanto a su aporte real de micronutrientes. Por ejemplo, es difícil saber qué cantidad de vitaminas hidrosolubles y de minerales aportan las verduras una vez cocidas en agua. Un estudio realizado con espinacas determinó que la pérdida de vitamina C durante la cocción es tan elevada que en algunos casos se pierde hasta el 100% de esta vitamina.  
  1. Calidad nutricional de los alimentos frescos. Las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales y demás productos vegetales en gran parte deben su calidad nutricional al terreno donde son cultivados y a los ciclos naturales de crecimiento y recolección. El hecho de no respetar estos ciclos, consumir alimentos fuera de su temporada o no dejar descansar la tierra lo suficiente hace que sea insuficiente la cantidad final de nutrientes de esos alimentos que consumimos como “frescos”, y esta carencia lleva a la necesidad de suplementar la dieta con complementos nutricionales. 
  1. Necesidades nutricionales individuales. Son muchos los factores personales que determinan las necesidades de energía y nutrientes, que en ocasiones es difícil cubrirlas sólo a través de la alimentación. Está claro que los niños no necesitan los mismos nutrientes que las personas mayores, que no precisa lo mismo una mujer embarazada que otra que no lo está, que aumentan las necesidades nutricionales si se practica deporte o que requieren un aporte extra de ciertos nutrientes aquellas personas que fuman o beben alcohol habitualmente, sufren de estrés o toman ciertos medicamentos. 

NOTA IMPORTANTE: es vital que estos sean naturales y de alta calidad como los de NUTRILITE que son los que yo tomo hace 13 años y lleva 80 años y fue la primera empresa en sacar vitaminas al mercado siendo pionera y vanguardista.

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